30-06-2011
| Fútbol
GUILLERMO BARROS SCHELOTTO
Apodo: Melli
Ficha del jugador
Puesto: Delantero
Altura: 1,73 | Camiseta N° 7
Nacimiento: 4 de mayo de 1973 - La Plata (Buenos Aires)
Debut Primera División Argentina: 6 de octubre de 1991 en la victoria de Gimnasia 3-2 sobre Independiente. Hizo todas las inferiores en nuestro Club.
Trayectoria: 91/97 Gimnasia (Primera Argentina); 97/07 Boca Juniors (Primera Argentina); 07/10 Columbus Crew (MLS Estados Unidos) y 2011 Gimnasia (Primera Argentina).
Títulos nacionales: 1993 Copa Centenario (Gimnasia); 98, 00, 03 y 05 Torneo Apertura (Boca Juniors); 99 y 06 Torneo Clausura (Boca Juniors); 08 y 09 MLS Supporters Shield (Columbus) y 2008 MLS Cup (Columbus).
Títulos internacionales: 1995 Oro Panamericanos (Selección Nacional); 00, 01, 03 y 07 Copa Libertadores (Boca Juniors); 00 y 03 Copa Intercontinental (Boca Juniors), 04 y 05 Copa Sudamericana (Boca Juniors); 05 y 06 Recopa Sudamericana (Boca Juniors).
Para destacar: Con la Selección Nacional jugó los Panamericanos 1995 de Mar del Plata y ganó la Medalla de Oro. También participó en la Selección Argentina que jugó las Eliminatorias Mundial 1998 y la Copa América 1999.
El 20 de noviembre de 2008 fue elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) del torneo, tras ganar la conferencia este de esa liga y lograr el pase a la final contra Red Bull New York; final que gano su equipo dando 3 asistencias de gol y logrando el primer título de liga en la historia del club.
Estadísticas
Clausura 2011** | Jugó 20 partidos, 19 como titular y convirtió 3 goles. Recibió 3 tarjetas amarillas y no tuvo expulsiones.
** Se jugaron además tres partidos por la permanencia.
ASÍ LO VEO YO
Pablo RAMÓN | Diario Olé
Intentar definir a Guillermo, encorsetarlo en una descripción de diccionario no sólo va a contramano de nuestra memoria colectiva -al fin y al cabo todos lo vimos jugar, y los que no ya lo conocen porque alguien se lo contó-, sino también contradice al Mellizo jugador. Antes, su habilidad, su extraña geografía de futbolista, fue inescrutable para defensores y cancerberos. Pero intentaremos acercarnos desde los recuerdos a la versión actual de un jugador fuera de serie.
El Guillermo que se fue era entonces un atorrante de la pelota, un atrevido que por su físico no tendría que haber llegado demasiado lejos en este fútbol de maratonistas y gladiadores. Pero fue su valentía, su extraordinaria inteligencia y su sabiduría de barrio hostil el que lo hizo símbolo y bandera. Conserva de su primera juventud ese espíritu rebelde que lo acompañará hasta la tumba, esa habilidad de potrero, tan única, y esa picardía tan de estas tierras.
Este Guillermo regresa, al fin, más cansado pero más sabio, más conciente del lugar que ocupa, a pagar una deuda, no con Gimnasia sino con él. Este Guillermo viene a regalarnos su mejor tesoro, que no es otra cosa que lo que le queda en su galera de mago.
Y viene despojado de egoísmos, de los divismos de juventud, a dejar los huesos sin saber, como vos y como yo, el resultado de esta historia. Y porque no tiene demasiado que ganar y mucho que perder, jamás fue más ídolo que hoy, ni nunca antes en este club alguien fue más necesario. Y más querido.
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