El 28 de agosto de 2024, Manuel Panaro se presentó de manera oficial con la camiseta del Lobo en un encuentro ante Deportivo Riestra válido por la sexta fecha de la Copa Proyección 2024. Ese día Gimnasia se impuso por 1-0 y el gol del triunfo lo anotó precisamente el delantero debutante, que había llegado hacía muy poco desde el fútbol qatarí.
Casi un año y medio después de su primer encuentro oficial con la azul y blanca, la actualidad encuentra al oriundo de San Carlos de Bolívar como una de las principales piezas del equipo conducido por Lucho Zaniratto. Desde su irrupción en la Primera tripera, el 21 de noviembre de 2024 frente a Independiente en Avellaneda, hasta el momento Panaro disputó 45 partidos y marcó cinco goles en el máximo peldaño del fútbol argentino con la casaca mens sana. Todo eso acompañado por un gran crecimiento y una entrega incuestionable dentro del campo de juego.
Sin embargo, su lazo con el Tripero no se limita a lo acontecido únicamente en el rectángulo verde. Por el contrario, el bolivarense protagoniza lo que al día de hoy puede ser considerado como un legado familiar. Y es que poco antes de su llegada al Lobo, un familiar suyo había atravesado un largo camino con la institución que lo llevó a ganarse un lugar en el corazón de todo el pueblo tripero. Se trata de su primo, y ahora compañero, Ignacio Miramón. Pero la historia no se agota ahí. Desde el fútbol formativo, concretamente desde los planteles de Cuarta División y Reserva, emerge otro ser muy cercano e identificado con el Club: su hermano Bautista.
Hoy, a casi dos años de su llegada, con un gran recorrido y consecuente evolución a cuestas, Manuel Panaro ratificó su compromiso con Gimnasia al renovar su vínculo contractual hasta el 31 de diciembre de 2028.

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