Oriundo de la localidad de Monte Grande, situada en el Sur del Gran Buenos Aires, el dúctil volante central nacido el 18 de marzo de 2006 recaló en Gimnasia a principios de 2024 para sumarse a la Quinta División por entonces conducida por Fernando Zaniratto. Apenas llegado a Estancia Chica, directamente desde el Tita Mattiussi de Racing Club, logró ganarse un lugar de trascendencia dentro del equipo.
Posicionado como único mediocampista central, doble cinco -junto laderos como Bautista Reinhardt, Luciano Barrientos o Mateo La Bollita- e incluso como interno por derecha, a Aguiar le bastó muy poco tiempo para ofrecer rendimientos convincentes. Tan buena fue su irrupción que un par de meses después de su arribo al Club, recibió el llamado de la Selección Sub 20 de Paraguay (debido al origen de sus abuelos) para integrar un grupo que desarrolló una mini pretemporada y poco después fue promovido a Reserva.
Su mejor versión en la divisional proyección se produjo durante 2025, bajo la conducción de Lucho. Bajo la conducción del entrenador nacido en Saladillo y junto a una muy buena camada de jugadores, condujo a Gimnasia a puestos protagónicos y de vanguardia. La prueba más cabal al respecto llegó con la clasificación a la Final del Clausura 2025, certamen en el que Pablo participó de la mayoría de los encuentros, siempre desde el inicio y con la 5 en la espalda.
En el plano personal, coronó aquella inolvidable temporada 2025 con un suceso histórico para su trayectoria: el debut en Primera, en la goleada 3-0 frente a Platense por la última fecha del certamen. Desde entonces, el dueño del dorsal 33 no solo ha acumulado ocho partidos con la camiseta tripera en la máxima división del fútbol argentino sino que además se transformó en una pieza importante del plantel. Ese lugar ganado fue ratificado con la firma de su primer contrato profesional.
¡Felicitaciones Pablo, vamos por más!

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